Terapeuta: Y entonces comenzaron a surgir los pensamientos negativos.
Paciente: Sí. Me empecé a preguntar qué nos estaba pasando, en vez de estar disfrutando de nuestra cena romántica no hacíamos nada más que picarnos el uno con el otro, y me vino a la cabeza mi amiga María, que se ha separado y está criando a sus dos hijos sola.
Terapeuta: Te sentiste triste, sola y puede que incluso sintieras miedo de la posibilidad de que todo eso ocurriera.
Paciente: Exacto, me sentí muy triste, me vi sola en casa con el bebé, y me entró el pánico. Se me quitó hasta el hambre. Y entonces me acordé del modelo que me explicaste la semana pasada, e intenté rebatir mi pensamiento. Me puse a pensar que quizá no estaba siendo muy realista. Es normal no estar muy receptiva al romanticismo cuando tu bebé sólo te ha dejado dormir un par de horas. Y una mala cena no significa el divorcio. Hemos pasado por cosas peores. Y entonces empecé a sentirme mejor, le hice más caso a Juan ¡y acabé incluso de terminarme el filete que me pedi!.
Terapeuta: Perfecto, ya has aprendido a identificar cuándo tus pensamientos se ven distorsionados por diferentes variables, en este caso, el cansancio, y has puesto en práctica el modelo ACCRE que ensayamos en consulta. Ahora sólo nos queda utilizarlo siempre que aparezca un pensamiento distorsionado para que tu cerebro genere el hábito. Igual que ha aprendido a que se dispare ese pensamiento automático negativo podemos conseguir mediante la repetición que sustituya ese aprendizaje por otro.
Paciente: Hace unas semanas me parecía impensable conseguir cambiar mi forma de pensar, esa dinámica pesimista me estaba influyendo en mi vida, pero cada día que pasa estoy más segura de que puedo conseguirlo.
![]()
